Libros de autoayuda
La autoayuda cuando la vida se convierte en relato: Bertello, Vaquero y la búsqueda de certezas
Tres voces cercanas —un adolescente que convirtió el acoso en libro, un autor que narra su enfermedad y un comunicador que observa la necesidad de certezas— permiten pensar qué pedimos a los libros de autoayuda y qué pueden ofrecernos de verdad.
Por Pedro J. Pérez ·
Un adolescente que escribe lo que vivió
Gianluca Bertello tenía quince años cuando decidió convertir el acoso escolar que había padecido en un libro de superación y autoayuda. La noticia, difundida por Via Libre, presenta su historia como un gesto de inspiración: alguien que atraviesa una experiencia dolorosa y elige contarla para acompañar a otros. No es un dato menor que quien escribe sea tan joven, porque desmiente la idea de que la autoayuda pertenece solo a adultos con consultas caras y agendas apretadas.
Conviene leer ese gesto con atención. Un libro nacido del bullying no es un tratado clínico ni una promesa de solución inmediata; es, ante todo, un testimonio. Su valor literario y humano depende de la honestidad con que se narre lo vivido y de la humildad con que se ofrezca a quien lo lea. La autoayuda, cuando nace de una herida real, no debería venderse como receta universal, sino como una voz que dice: esto me pasó, esto hice con ello.
La enfermedad como materia narrativa
Luis Vaquero publicó su primer libro, «Crónica de un hombre que volvió de sí mismo», un relato sobre la enfermedad y la superación personal, según recoge la Academia de Televisión. El título ya sugiere un movimiento interior: alguien que se aleja de sí y regresa transformado. La enfermedad, en la literatura de autoayuda, funciona a menudo como umbral: obliga a detenerse, a revisar prioridades y a reconstruir una versión de uno mismo que ya no sirve.
Ese tipo de relato tiene una tradición respetable. No se trata de convertir el padecimiento en espectáculo ni de prometer que la voluntad basta para vencer cualquier dolencia. Se trata de narrar cómo una persona reorganiza su vida cuando el cuerpo o la mente le imponen límites. El libro de Vaquero se suma a esa conversación, y su interés dependerá de que sepa evitar tanto la queja autocomplaciente como la épica exagerada de la superación.
La gente busca certezas
Iker Jiménez reflexionó en Cuatro sobre los libros de motivación con una frase que resume bien el fenómeno: «La gente busca certezas». La observación es lúcida y no necesita convertirse en condena. Vivimos tiempos de incertidumbre, y los libros de autoayuda ofrecen algo que la vida cotidiana rara vez concede: un orden, un método, una promesa de que existe un camino. Esa búsqueda de certezas es humana y comprensible, y explica por qué el género encuentra lectores incluso cuando se lo critica.
El riesgo aparece cuando la certeza se confunde con la verdad absoluta. Un libro puede proponer hábitos, preguntas y rutinas valiosas, pero no puede garantizar resultados ni sustituir la experiencia propia. Leer autoayuda con provecho exige distinguir entre el mapa y el territorio: quedarse con lo que ayuda, descartar lo que no encaja y no delegar en el autor la responsabilidad de decidir cómo vivir.
Qué pedimos a estos libros
Cuando alguien compra un libro de autoayuda, rara vez busca solo entretenimiento. Busca orientación, consuelo, una forma de entender lo que le ocurre. Esa expectativa es legítima, pero conviene hacerla explícita. Si esperamos que el libro resuelva el problema, probablemente nos decepcione; si esperamos que nos ayude a pensar el problema con más claridad, las posibilidades se multiplican. La diferencia entre ambas actitudes marca el provecho real de la lectura.
Los tres casos mencionados —Bertello, Vaquero y la reflexión de Jiménez— comparten algo: la autoayuda aparece como respuesta a una experiencia concreta, no como doctrina abstracta. El acoso, la enfermedad y la incertidumbre son puntos de partida reales. Leerlos así, como relatos que nacen de una necesidad, permite valorarlos sin exigirles lo que no pueden dar y sin despreciar lo que sí ofrecen.
Leer con criterio y sin cinismo
El género de la autoayuda convive con dos extremos igualmente poco útiles: la fe ciega y el desprecio automático. Ninguno de los dos ayuda a leer. El criterio consiste en preguntar qué propone el libro, en qué se basa, qué evidencia ofrece y qué límites reconoce. Un texto honesto no promete milagros; propone prácticas, invita a la reflexión y deja espacio para que el lector decida. Esa modestia es, paradójicamente, su mayor fortaleza.
También conviene recordar que la autoayuda no es un género menor por el hecho de dirigirse a la vida cotidiana. La literatura que ayuda a vivir tiene una larga historia, y no toda ella pasa por las listas de ventas. Los libros de Bertello y Vaquero se inscriben en esa tradición, aunque su valor definitivo lo dirá el tiempo y lo dirá cada lector. Mientras tanto, merecen una lectura atenta, sin prejuicios y sin ingenuidad.
Una conversación que continúa
La autoayuda, en 2026, sigue siendo una conversación viva. Los lectores buscan certezas, sí, pero también buscan compañía, lenguaje y formas de nombrar lo que les pasa. Los libros que mejor cumplen esa función no son los que gritan más, sino los que acompañan con honestidad. La historia de Bertello, el relato de Vaquero y la observación de Jiménez apuntan en esa dirección: la autoayuda importa cuando nace de una experiencia real y se ofrece sin promesas desmedidas.
Leer estos libros con criterio es, en el fondo, un ejercicio de coherencia personal. Se trata de tomar lo que sirve, dejar lo que no y seguir construyendo una vida que no dependa de ningún método. La autoayuda no sustituye la decisión propia; a lo sumo, la ilumina. Y eso, cuando ocurre, ya es bastante. Advertencia de salud: este contenido es informativo y no sustituye la atención médica. Acude a tu médico para valorar tu situación y antes de cambiar cualquier tratamiento.
Fuentes y referencias
- Superación y autoayuda: la historia de Gianluca Bertello, el joven de 15 años que convirtió el bullying en un libro para inspirar - Via Libre — Via Libre
- Iker Jiménez reflexiona sobre los libros de motivación: "La gente busca certezas" - Cuatro — Cuatro
- Luis Vaquero publica su primer libro “Crónica de un hombre que volvió de sí mismo”, un relato sobre la enfermedad y la superación personal - Academia de Televisión — Academia de Televisión