Antes de existir en una cuenta, la abundancia existe como imagen. Y lo mismo la carencia: nadie vive por debajo de sus posibilidades sin haberse imaginado antes pequeño. La mente es la palanca; lo demás es consecuencia.
La práctica
- Cada mañana, unos minutos para construir con detalle sensorial la economía que quieres, no como deseo sino como hecho ya presente: qué ves, qué decides, cómo te mueves.
- Vigila el pensamiento dominante del día. Pregúntate a media tarde: ¿hoy he pensado desde la carencia o desde la posibilidad? Corrige el rumbo, sin dramatizar.
- Lee tu marca de agua. Lo que crees merecer es el molde de lo que vas a permitirte.